Medias verdades, mentiras /i

LA CONTAMINACIÓN QUÍMICA DE ARATIRÍ

Desde el drenaje ácido de los cráteres y las pilas de rocas, pasando por la separación del hierro y las filtraciones del embalse de relaves y las lagunas artificiales, hasta los gases emitidos por los explosivos y los combustibles, las minas de Aratirí tendrán, de llevarse a cabo, un alto impacto contaminante sobre el medio ambiente, con serios riesgos para la vida vegetal, animal y humana de una vasta área de la región.

por Víctor L. Bacchetta, en el semanario La Otra Voz, Tacuarembó 6/2/14.

Decir una verdad a medias, como si fuera toda la verdad, es una manera muy eficaz de esconder una mentira. Frente a la pregunta de si el proyecto de extracción de hierro en la zona de Valentines contaminará el ambiente, la empresa Aratirí ha dicho: “a diferencia de la minería de otros metales, Aratirí no necesitará utilizar ningún producto químico para separar y concentrar el hierro”. Esto es solo parte de la verdad.

El yacimiento de Valentines fue largamente estudiado en el país a lo largo del siglo pasado, con perforaciones de hasta 200 metros de profundidad. De acuerdo con el profesor Jorge Bossi, la composición mineralógica de este yacimiento, no afectada por fenómenos posteriores, era de 38% de magnetita. Si fuera solo magnetita, el metal puede separarse hasta cierto punto sin usar químicos, pero no es así.

Hematita - Magnetita

Hematita – Magnetita

“Uno de los fenómenos más importantes a considerar es la oxidación de magnetita a hematita, lo que hace que la mena ferrífera presente características totalmente distintas en profundidad y en superficie. Esa dualidad de la naturaleza mineralógica de la materia prima es la causa de la necesidad de un delicado estudio para determinar el proceso de concentración más apropiado”, explica Bossi más adelante.

Según esos estudios, la oxidación de la magnetita por el aire y el agua podría llegar, dependiendo de la pendiente de los cerros, hasta los 35 metros de profundidad. Es decir que una parte del mineral de Valentines está constituido por hematita y en ésta el hierro no puede ser separado por magnetismo, sino que requiere un proceso químico. Ningún informe de Aratirí ha dicho hasta ahora cómo tratará la hematita.

Por otra parte, el mineral debe ser triturado y mezclado con agua para la separación del hierro con un hidrociclón. Al fluido desechado de este proceso se le agrega un floculante(1) para mejorar las condiciones de sedimentación en el embalse de relaves. Aratirí utilizaría 1.700 toneladas diarias de poliacrilamida, un floculante orgánico que puede generar cáncer, lesiones genéticas y del aparato reproductor(2).

Drenaje ácido de roca

Una de las principales fuentes de contaminación química del proyecto de Aratirí está constituida por el drenaje ácido de roca (DAR) que se escurre por las paredes de los cráteres – de 100 hectáreas de superficie y 350 metros de profundidad, los de menor tamaño – y por las pilas de desmonte al costado de los cráteres, con una superficie de 2,5 a tres veces mayor que el cráter y una altura de hasta 100 metros.

Arroyo contaminado por el escurrimiento de una mina de hierro a cielo abierto.

Arroyo contaminado por el escurrimiento de una mina de hierro a cielo abierto.

En la terminología minera, estos desechos son denominados estériles, lo cual puede dar la impresión de que son inertes. No lo son, tienen una composición menor de elementos químicos, hierro (entre 2 y 10% frente a 28% del sector más rico) y otros metales que, al entrar en contacto con el agua y la atmósfera del ambiente exterior, forman sales ácidas y metalíferas peligrosas para la salud del ser humano.

Este aspecto fue reconocido en el primer EIA presentado por Aratirí a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama). El informe describía el impacto de esta manera: “Reducción de calidad del agua superficial por infiltración de minas y depósitos: Persistencia: permanente, las pilas de desmonte y su potencial para lixiviar metales será permanente; Recuperabilidad: irrecuperable; Magnitud: alta”.

El primer EIA de Aratirí calificaba la reducción de la calidad de las aguas subterráneas, de magnitud “alta, cerca de las minas”. Pero, ¿cuánto es cerca de las minas?, ¿uno, cinco o 15 kilómetros? La vaguedad en la medición de los impactos fue, seguramente, uno de los motivos del rechazo por la Dinama de ese informe de la minera.

La consultora británica Coffey Geotechnics, en un informe de la misma Aratirí, dijo: “la zona de impactos potenciales en torno al embalse de relaves y la reserva de agua bruta se estimó en unos tres km de extensión desde el borde de las instalaciones”. No obstante, la minera propone una franja de exclusión de solo un kilómetro.

Aratirí ha declarado también que el hierro no figura en la lista de contaminantes de la Dinama. Es otra verdad a medias. El hierro por sí solo no contamina, pero finamente dividido se combina con elementos del ambiente, como oxígeno y azufre, y genera sales que contaminan y pueden provocar lluvia ácida, con impactos sobre los suelos, los ríos y los mares con serias consecuencias sobre los seres vivos.

La "solución final" que propone Aratirí para las aguas ácidas del distrito minero es descargarlas en el océano por un emisario submarino de 2,5 kilómetros.

La “solución final” que propone Aratirí para las aguas contaminadas del distrito minero es descargarlas en el océano a través de un emisario submarino de 2,5 kilómetros paralelo a la terminal portuaria.

La primera fuente de contaminación de la minería a cielo abierto es el drenaje ácido de roca que, a través de las napas freáticas, los arroyos, ríos y acuíferos subterráneos se traslada a kilómetros del lugar de origen. No decimos que no se puede hacer minería de ninguna clase sino que, para ver si es conveniente hacerlo en una zona, de qué manera y cómo prevenir sus impactos, debemos saber de qué se trata.

Explosivos y combustibles

Por el ritmo desenfrenado de extracción del proyecto, Aratirí se propone usar 43.000 toneladas anuales de explosivos. El explosivo elegido se denomina ANFO, que es un compuesto de nitrato de amonio (un 90%) y gasoil (un 10%). Aquí también, para minimizar el impacto, los voceros de la minera dicen que el nitrato de amonio es un producto utilizado habitualmente como fertilizante en la agricultura.

Otra verdad a medias. Una cosa es esparcirlo en la tierra como fertilizante y otra es una explosión que modifica la composición inicial. Al explotar en presencia de oxígeno, el nitrato de amonio genera diferentes óxidos de nitrógeno y agua. Estos óxidos, que aparecen también en la combustión de los motores de explosión, producen lo que es conocido como “smog”, con graves efectos sobre la salud humana.

El dióxido de nitrógeno, con el agua de la atmósfera, produce ácido nítrico que genera la lluvia ácida conocida por sus impactos negativos sobre el ambiente. Y en presencia de la luz solar, el dióxido de nitrógeno descompone el oxigeno del aire y genera ozono, que tiene efectos de distinto grado de gravedad sobre la salud humana, desde atacar a personas asmáticas hasta afectar los pulmones en forma irreversible.

En general, se le llama NOx a la suma de estos óxidos. Por cada kilogramo de nitrato de amonio, cuando explota, se forman 1,15 kg. de NO2 y 0,45 g. de agua. Si se hacen los cálculos de gases, para 43.000 toneladas de ANFO tendríamos 44.505 toneladas de NO2 o, como dicen que las explosiones se efectuarán cada dos días, serían 243,2 toneladas de NO2 y alrededor de 253 toneladas de ozono por explosión.

Las explosiones transforman el nitrato de amonio en óxidos nitrosos y ozono, que producen lluvia ácida y afectaciones de distinto grado en la salud humana.

Las explosiones transforman el nitrato de amonio en óxidos nitrosos y ozono, que producen lluvia ácida y afectaciones de distinto grado en la salud humana.

Son cantidades muy significativas, que pueden afectar en primer lugar la salud de los trabajadores de la mina y luego de todo el entorno. Se puede entender la peligrosidad por el hecho de que muy pequeñas cantidades de dióxido de nitrógeno producidas por los automóviles llevaron a instaurar la obligatoriedad de los catalizadores en las naftas para evitar la presencia de los NOx en la atmósfera de las ciudades.

Deben considerarse además los gases emitidos por el consumo de 200.000 litros de gasoil diarios y de 200 megavatios hora de electricidad calculados por Aratirí. Ese consumo de combustible significa la emisión de 30 toneladas por hora de dióxido de carbono equivalente (CO2e). Y la electricidad, dependiendo si la fuente es fuel-oil o gas natural, emitirá 53 o 37 toneladas por hora de CO2e, respectivamente.

Es muy difícil imaginarnos qué significan estos niveles de emisión de gases de efecto invernadero. Para brindar una idea aproximada, hay que pensar que solo el consumo de combustible de Aratirí en las minas, sin contar lo requerido para la producción de electricidad, es equiparable al de 750 ómnibus del transporte de la capital, con 45 pasajeros a bordo. Este impacto no se encuentra analizado en el proyecto.

Notas
(1) Floculantes – La floculación es un proceso químico mediante el cual, con la adición de sustancias denominadas floculantes, se aglutinan las sustancias coloidales presentes en el agua, facilitando de esta forma su decantación y posterior filtrado. En la minería, los floculantes utilizados son polímeros sintéticos de alto peso molecular, cuyas moléculas tienen gran afinidad por las superficies sólidas.
(2) Acrilamida – La acrilamida es un compuesto orgánico de tipo amida, blanco, inodoro y cristalino, soluble en agua, etanol, éter y cloroformo. Se polimeriza fácilmente y la poliacrilamida tiene muchas aplicaciones en la industria química, extracción de metales, etc. La acrilamida esta clasificada como “probable cancerígeno para los humanos” (IARC 2A), con base en estudios realizados con animales.

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2 respuestas a Medias verdades, mentiras /i

  1. Maria Nilda Marquez dijo:

    La acrilamida es la sustancia que se usa entre otras cosas para que no se derrumben las paredes de los pozos. Pregunten que paso en 2012 cuando 25 vacas que pastaban en un predio del distrito minero, lamieron una bolsas vacías que habían contenido esa sustancia química… Murieron envenenadas y la empresa Aratiri debió pagárselas al dueño.

  2. Pingback: Medias verdades, mentiras (II) | Observatorio Minero del Uruguay

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