“El mal” es el título del último libro de Miguel Bonasso, periodista y político argentino que se dedicó a denunciar el saqueo de las grandes corporaciones mineras, con la Barrick Gold a la cabeza. Las mineras armaron un tercer país virtual entre Chile y Argentina que controlan a voluntad, dice.
Con Miguel Bonasso y su libro contra la megaminería
Las dictaduras militares ya son muy groseras, por eso para estas empresas ahora es mejor negociar con gobiernos progresistas con alto índice de aprobación social, como los Kirchner, asegura en el texto de 475 páginas, en el que además explica por qué rompió definitivamente con Néstor y Cristina.
“LE DIRÍA AL PRESIDENTE MUJICA QUE TENGA CUIDADO CON LA MINERÍA”
Fabián Kovacic (en semanario Brecha, 23/12/11).
— ¿El modelo de explotación de la Barrick Gold es la nueva cara imperial en América Latina?
— Sin ningún lugar a dudas.
— ¿Al estilo de la expoliación a la que se refiere Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina?
— Exacto. Hace unos días le envié un mail a Eduardo diciéndole que mi libro era un retoño tardío de Las venas abiertas… Y él me contestó: “Más que estar leyendo tu libro, es el libro quien me está leyendo a mí. Esta denuncia tiene el mismo espíritu de Las venas abiertas.. porque la maniobra es muy grave”. Si en los años noventa vinieron a quedarse con nuestras empresas públicas, como los ferrocarriles, los teléfonos o YPF, ahora vienen a quedarse con los recursos naturales, con la base productiva. No se quedan sólo con el oro, la plata, el cobre, el platino y otros minerales estratégicos, sino con el agua. Y el agua es escasa. Estamos ante un nuevo cerro Potosí, no tenemos planes productivos neokeynesianos verdaderos, en el sentido de una ampliación del mercado interno y una ampliación de la base de ocupación, sino que estamos en lo extractivo. En los Andes, minería a cielo abierto; en toda el área rural, soja y maíz para los biocombustibles, para alimentar los tanques de los autos y no la barriga de los hambrientos, y en la plataforma del mar continental argentino, en la Patagonia, empresas saqueadoras petroleras vinculadas a la Barrick Gold. Esto no tiene nada que ver con un modelo nacional, popular, progresista y democrático, tal como se presenta el gobierno argentino. Lo cual no implica que no haya tenido medidas positivas. Son dos cosas distintas. Si tenemos que definir el modelo, se trata de un modelo de primarización económica, extractivo, que de acá a 25 años habrá saqueado recursos naturales básicos, contaminado ríos de montaña, glaciares y áreas periglaciares.
— Usted habla en su libro de un tercer país instaurado entre Argentina y Chile por las propias mineras, donde ellas imponen una ley propia. ¿Pasa lo mismo en otros países de la región?
— Quizá el ejemplo más intenso de esto sería el de Perú, donde recientemente la movilización popular frenó uno de estos grandes proyectos megamineros que pensaba vaciar cuatro lagunas para sacar el agua necesaria para las minas. Allí estaba la Barrick y otras empresas canadienses que utilizan servicios de inteligencia, vigilan a gente que les hace frente, como el cura Marco Arana, un luchador magnífico, de enorme valentía, que logró fotografiar y filmar a los espías. Ese mismo sistema se está usando en Argentina. Acá hay un represor de la dictadura militar, Rubén Osvaldo Bufano, protegido por la Barrick y por el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, acusado del secuestro y desaparición del escritor Haroldo Conti. Utilizan mecanismos de inteligencia y seguridad, porque como dijo un gran geohidrólogo, Robert Moran, la minería y la industria militar están muy ligadas.
— Usted desarrolla el vínculo de la familia Bush con Peter Munk, el traficante de armas Adnan Kashogi y las empresas mineras. ¿Cómo pueden establecer relaciones con gobiernos sudamericanos que se pretenden progresistas y de centroizquierda?
— Y no hablemos de Rafael Correa en Ecuador. Desgraciadamente hay una concepción de los gobiernos que tienen un discurso antimperialista y actitudes de enfrentamiento, que se plantean una matriz económica desarrollista. Y creo que esta necesidad es aprovechada por el imperialismo, sobre todo en países con contrastes y necesidades sociales muy grandes. Aparecen empresas como la Barrick, cuyo propietario real es George Bush padre. Peter Munk es un personaje interesante, pero el poder detrás del trono es Bush, socio de la industria armamentista estadounidense. Al imperio en este momento ya no le sirven las dictaduras militares porque son muy groseras. Ahora coquetea con ciertos gobiernos progresistas porque allí hay una legitimidad menos cuestionada. Si tengo un gobierno elegido por el 54 por ciento de los votos, que hizo algunas cosas positivas y durante un cierto lapso permitió un aumento del consumo interno, al imperio le conviene mucho más vincularse ahora con los Kirchner. Estamos ante una nueva división internacional del trabajo. Por eso el título de “El mal”. Porque es una concepción del sistema. Solamente en San Juan hay 184 proyectos mineros con posibilidades de ejecución. Actualmente ya en ejecución hay 44, ubicados en todas las nacientes de todos los ríos de montaña, en las áreas glaciares y periglaciares. Esto es un modelo extractivo, sin dudas. En ese tercer país de 384 mil quilómetros cuadrados que podríamos tomar en una franja larga con quilómetros hacia Argentina y Chile, no hay control ni de la gendarmería argentina ni de los carabineros chilenos. Hemos renunciado a la soberanía.
— ¿Cuál sería la alternativa a la minería a cielo abierto?
— Sería erróneo en la vida contemporánea negar toda posibilidad de explotación minera. Ocurre que a estas empresas les resulta mucho más rentable sacar el mineral en grandes cantidades y a toda velocidad, y no trabajar más lentamente, como era la vieja minería de socavón. El problema de la megaminería a cielo abierto son las enormes explosiones. Para una mina como Pascua Lama estamos hablando de 300 mil toneladas de roca que se vuelan todos los días del año, todos los años. De allí se rescatan 50 mil toneladas, y el resto es estéril. En esas 50 mil hay que usar cianuro para encontrar el oro. Y se gastan 27 millones de litros diarios de agua sólo para Pascua Lama. Y se utilizan 120 toneladas de cianuro por mes. Pascua Lama es el primer emprendimiento minero a cielo abierto binacional del mundo y el más grande yacimiento aurífero de América del Sur. Es singular por varios motivos. El tratado entre Argentina y Chile, firmado por Carlos Menem y Eduardo Frei, determina que el 90 por ciento del agua lo pone Argentina y Chile pone el 75 por ciento del mineral, lo cual le da el derecho a cobrar el 75 por ciento de los impuestos. Argentina le cobra el agua a la Barrick a un precio ridículo: 27 millones de litros de agua a 93 pesos por día, porque el canon a pagar es de 175 mil pesos en cinco años. Si hubieran tenido que pagar el agua no hubieran invertido.
— ¿Qué hay de cierto en las denuncias hechas por Fernando Pino Solanas y algunos ambientalistas sobre los diversos minerales que las empresas se llevan del país sin siquiera declararlos?
— Mi planteo de denuncia iba a la brocha gorda de este negociado, sin siquiera meterme en los negocios más ocultos, como los que usted menciona, que son colosales. Tenemos una infinidad de saqueos, como los filones nuevos de un yacimiento en Veladero. Los denuncio en mi libro y nadie de la empresa salió a desmentirme. Allí se están robando el oro sin declararlo, lisa y llanamente. Y efectivamente, detrás del oro va una serie de minerales extraídos y nunca declarados por la empresa. Eso ocurre porque ese tercer país virtual que denuncio nadie lo controla. Tienen aeropuertos propios y salen sin control. Es un saqueo. Esto es la colonia. La revista Panorama Minero informa que el costo de producción de una onza de oro está entre los 30 y 50 dólares. Y en el mercado internacional esa misma onza se vende a 2 mil. Eso es una renta monumental.
— ¿Qué va a quedar cuando se retire la Barrick de Argentina?
— Concretamente por Pascual Lama, un hoyo en la montaña de 400 metros de profundidad por 340 hectáreas de superficie lleno de residuos y relaves de la mina donde va a quedar el lodo cianurizado. Aunque anuncian que le harán una membrana protectora similar a la que se usa en la impermeabilización del techo de una casa, no hay la menor garantía de que esa sustancia no se filtre a las napas subterráneas por la acción sísmica. Pero además, ¿quién puede contestar científicamente cuánto tiempo permanece el cianuro sin ser absorbido ni metabolizado en la naturaleza? ¿Cien años, doscientos años, mil años? Nadie lo sabe.
— Frente a la inacción de los gobiernos ante este saqueo, ¿por qué tampoco hay críticas desde la oposición?
— Porque no lo tienen en la agenda.
— Pero para un partido opositor sería un gol de media cancha denunciar este negociado…
— El candidato a vicepresidente del radical Ricardo Alfonsín en las últimas elecciones presidenciales fue Javier González Fraga. Está en el informe del senador estadounidense John Kerry como hombre del magnate y lavador de dinero Gaith Pharaon. Y el banco BCCI de Pharaon está en el origen de la Barrick, que a su vez nació para lavar dinero de la CIA en el escándalo del financiamiento a la contra nicaragüense y la venta de armas a Irán. Adnan Kasshogi, el mayor traficante de armas de la tierra, puso 10 millones de dólares de sus acciones de la American Barrick, que luego será la Barrick Gold, para comenzar a financiar la compra ilegal de armas para los contras que buscaban derrocar al gobierno sandinista en los años ochenta. Y detrás de todos está George Bush padre, ex jefe de la CIA. Hay una foto muy buena tomada en Uruguay donde se ve a Bush con Jorge Batlle, Luis Lacalle, Carlos Menem, Fernando de la Rúa y los hermanos Carlos y José Rohm comiendo en casa de estos últimos. Están todos unidos por quienes provocaron la caída del Banco Comercial del Uruguay, verdaderos criminales, los hermanos Rohm y David Mulford. No se puede hablar de un capitalismo criminal, sino que en la base misma del capitalismo está el acto ilícito y delincuencial.
— ¿Cuál es la mirada que tiene sobre los movimientos de resistencia a la minería? ¿Qué futuro les ve?
— Creo que cuando la gente se ve afectada directamente, con casos de cáncer, como en Jachal, provincia de San Juan, cuando los productores se quejan porque sólo pueden cultivar el 20 por ciento de la tierra cultivable de San Juan porque no tienen agua para cultivar el resto, la gente reacciona. Pero la represión es terrible. Va desde el soborno de la empresa a las poblaciones, con planes asistenciales, para hacer inteligencia (de paso) entre ellos y establecer un control social, hasta los atentados a balazos contra dirigentes locales y periodistas. Además está el aislamiento a quienes piensan diferente. Aún no hay una conciencia desarrollada sobre los daños de la minería como ya la hay en Chile. En La Rioja existe una resistencia muy grande a la minería y crece cada vez más a medida que logran convocar la solidaridad de otros afectados. Todavía es tenue la conciencia en las grandes ciudades, donde por ahora no es problemático el uso del agua corriente. Hay una tarea cultural y de difusión para explicar los riesgos que se vienen. Los ríos de montaña no están sólo en las provincias áridas, sino que atraviesan todo el país. La integración latinoamericana deben hacerla los pueblos y no las corporaciones de negocios.
— Los reclamos sociales por la megaminería, el saqueo del agua y el avance de la frontera de la soja, ¿pueden ser los temas que estallen socialmente en estos próximos cuatro años de gobierno kirchnerista en Argentina?
— Creo que la presidenta ha sido de una insensibilidad mineral frente a estos temas. Yo me alejo del kirchnerismo por eso. Kirchner me dio la presidencia de la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados pensando que era una comisión de cuarta, sin interés y, como dicen en el peronismo, una comisión que “no deja plata”. “Se la doy a este muchacho para que se entretenga”, habrá pensado. Y de golpe estalla lo de Botnia y las papeleras, el tema ambiental crece exponencialmente y se coloca en la agenda de los medios. Cuando llego a la comisión veo el avance de la deforestación, el saqueo de la tierra por parte de Monsanto y Cargill, y mi primera lucha es por los bosques. El gobierno se demora un año y medio en reglamentar la ley. Y viene el veto a la ley de glaciares por consejo de los gobernadores cordilleranos y del secretario de Minería, Jorge Mayoral, que además es empleado de la Barrick. Son temas que le van a estallar a este gobierno y con consecuencias muy graves.
—¿Por qué?
—No sólo hay fuerzas de seguridad privadas que amenazan y agreden a campesinos, sino que hay denuncias de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, sobre montajes de inteligencia de parte de Gendarmería para fichar activistas sociales en todo el país. De hecho hay más de 2 mil activistas sociales procesados. El conflicto social está bajo una terrible amenaza de castigo por parte de la ley antiterrorista que el gobierno mandó al Congreso. Creo en lo que decía Rodolfo Walsh: la corrupción y la represión pueden andar un tiempo separadas, pero a la larga acaban por juntarse.
— ¿Cómo sostiene el gobierno K su imagen de defensor de los derechos humanos pese a estos datos?
— Los datos, los hechos, las cifras están. El asesinato del sindicalista Mariano Ferreira es producto de la burocracia sindical perversa que estuvo con Menem y hoy sigue con este gobierno. El de Cristian Ferreyra, asesinado en Santiago del Estero, es producto de la militarización privada del campo argentino, que es entregado a grandes corporaciones también vinculadas a los intereses mineros. Hay un discurso engañador, progresista, que apela a la unidad latinoamericana, una invitación a la muchachada joven a la militancia, que se contradice con los intereses que son el poder real en el mundo. Y por si fuera poco viene el ajuste. Caen los subsidios y se viene un aumento de los servicios públicos fenomenal.
— Mencionaba al gobierno de Rafael Correa como uno con máscara progresista. ¿Qué otros gobiernos de la región van por el mismo camino?
— Claramente el de la Concertación chilena fue otro ejemplo. Michelle Bachelet ha sido lamentable, incluso por prestarse al juego de hacerle un montaje televisivo al senador Jorge Lavandero, el dirigente político que quizá más combatió a Pinochet desde la legalidad política y ahora se opuso a la explotación minera de Barrick, y lo acusaron de pedófilo para meterlo preso y sacárselo de encima.
— ¿Y cómo ve a otros gobiernos progresistas de la región?
— Hace mucho tiempo que dejé de tener una visión acrítica respecto de los dirigentes, ya sea por su pasado, su prestigio personal o por ciertas manifestaciones simbólicas. Por sus hechos los conocerás. Mi confianza está más cerca de la movilización de los perjudicados que de lo que decidan los gobiernos. En Perú lograron frenarle el negocio a las mineras por la movilización popular, y el presidente Ollanta Humala reaccionó en consecuencia. Pero no sé qué hubiera hecho Humala sin la movilización social, debo ser sincero. Fueron los pueblos originarios y los campesinos quienes se opusieron a la entrega del agua y pusieron el pecho, y recién entonces él frenó a las mineras. Lo mismo que le pasó a Evo Morales con la carretera. ¿Qué hubiera pasado sin la movilización social? El desarrollo de la conciencia social y la movilización popular siguen siendo las únicas garantías. Hay un desarrollo del pragmatismo en el poder, incluso en aquellos que llegan con buenas intenciones.
— José Mujica declaró hace un mes que la minería es una alternativa para diversificar la matriz productiva de Uruguay, y el tema está en plena discusión. ¿Cómo lo ve?
— Con todo respeto por el presidente Mujica, yo le diría que tenga cuidado con la minería a cielo abierto. Por algo en Europa se prohibió el uso de sustancias tóxicas en la minería. Tenga cuidado, presidente, porque cuando entra una empresa, vienen por todo, el agua, los recursos mineros y la depredación. Este es un modelo para toda América Latina y ellos no van a aflojar. La excusa de la creación de empleo es una falsedad. Una mina grande, cuando empieza a construirse, emplea a unas 5 mil personas, cuando empieza a producir baja a 1.500 puestos de trabajo, y ya en plena producción no alcanza a los 600 empleos directos. Pero también baja drásticamente la relación con el empleo indirecto a medida que bajan los puestos. De eso no se habla. Y la minería no sólo emplea poca gente sino que cuando se va deja un desastre ambiental irreversible. ¿Qué costo tuvieron esos empleos? ¿De qué inversión estamos hablando cuando en los cálculos nadie toma en cuenta al agua como insumo? No hay empresa aseguradora que pueda pagar el desastre que dejan. Eso es lo que Mujica debiera evaluar a la hora de aprobar proyectos mineros. Tener un concepto desarrollista simplón a la hora de modificar su matriz productiva podría ser fatal para Uruguay.