Un consultor canadiense

Sugiere estudiar 5 años el proyecto de Aratirí

Jim Rader, experto en minería e industria extractiva, aseguró en una exposición de paso por Montevideo que los países deberían tomarse entre cinco y siete años para analizar una inversión de minería de gran porte como la proyectada por la empresa Aratirí en Uruguay.

(Publicado en Últimas Noticias, 18/11/11)

Rader -que trabajó 10 años en el sector minería, petróleo y gas natural en casi treinta países y para 45 empresas del área extractiva- dijo que no conoce a Zamin Ferrous-Aratirí, ni tampoco escuchó hablar en el mundo de ella. Resaltó que las tres principales empresas en la materia se reparten 85% de los negocios, y estimó que la instalada en Uruguay para explotar minas de hierro en Valentines podría luego vender el negocio.

El experto canadiense compartió sus experiencias en la conferencia internacional de responsabilidad social empresaria 2011, organizada por la asociación Deres y celebrado en el hotel Radisson el martes 15, de la que también participó el director de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), Jorge Rucks. Luego, en diálogo con Ultimas Noticias, sugirió exigirle a Aratirí una garantía millonaria para asegurarse las reparaciones ambientales luego del desmantelamiento de la planta y estableció que no es tolerable asumir consecuencias irreparables sobre los recursos de agua.

Ver la experiencia de otros países

-¿Cómo debe asumir el país un proyecto de minería de gran porte como el planteado por Aratirí?

-Hay que conocer realmente las experiencias de otros países que han manejado, controlado y regulado proyectos grandes de hierro, y son tres: Canadá, Australia y Brasil. Yo conozco algo del manejo ambiental de los dos primeros, y es muy bueno, que realmente incorpora todos los beneficios de una industria grande como la de hierro en el desarrollo sustentable sostenible de una región o del país. Deberían mirar a Brasil, o a lo mejor hacer un estudio comparativo de los tres países y presentar las bases. El peor error es precipitarse en la decisión de aprobar o no el proyecto.

-¿Cuánto tiempo debe tomarse el país para analizarlo?

-Canadá no está fuera de lo común, y piensa que los proyectos necesitan entre cinco a siete años para recibir la aprobación para comenzar la construcción de una mina. No estamos hablando de terminarlo, sino solamente comenzar y durante esos cinco a siete años, el proyecto pasa por muchísimas previsiones, porque se deben revisar los costos sociales, las preocupaciones de las comunidades locales, del Ministerio de Medio Ambiente. El hecho de que se revise el proyecto no es una señal de debilidad, sino lo contrario, es una muestra de fuerza, de confianza y que se está escuchando y respondiendo.

Tiempos y garantías de la inversión

– Usted marca como mínimo cinco años para el análisis y Uruguay anunció que se tomará 18 meses para estudiar el proyecto ambiental. ¿Es poco tiempo entonces?

-En Canadá entre cinco y siete años es el promedio para la aprobación de este tipo de proyectos grandes, con mucha complejidad. Es todo lo que voy a decir (risas).

-¿Qué garantías debería exigir Uruguay a la inversión de Aratirí?

-Las empresas deberían establecer sistemas de tratamientos de agua, incluso hasta 100 años después. Se deben negociar seguros, que pueden ser multimillonarios, para realmente atender todos los pasivos ambientales que hay en la mina. El cierre es progresivo, no se espera hasta el final para deshabilitar todo, se lo hace desde antes.

-¿Quiere decir que el país debe establecer una garantía millonaria?

-Sí, sí, económica, no es que una empresa llegue al final y no tiene plata para rehabilitar. Desde el comienzo debe haber una garantía económica de que sí va a rehabilitar la zona.

-¿Qué impacto ambiental sería intolerable para un emprendimiento de este tipo?

-Desde el punto de vista ambiental, el agua. Para mí el agua es fundamental. Si no pueden dar garantías de que no va a contaminar el agua, entonces el proyecto no debe avanzar en mi opinión, es tan sencillo como eso. Esa es la norma.

¿Quién es Zamin Ferrous?

-Usted alertó sobre las empresas nuevas o “junior” sin experiencia en las áreas donde se manejan. ¿Conoce o escuchó hablar de la empresa Zamin Ferrous – Aratirí?

-No, no, no la conozco. Hay que tener cuidado con las empresas junior, hay que averiguar si una empresa tiene realmente una historia de manejar proyectos complicados. Nunca he escuchado de esta empresa, nunca he escuchado de sus principales leyendo del tema. Las tres empresas grandes del hierro son Río Tinto, BHP de Australia y Valley de Brasil. Son tres y manejan prácticamente 85% de la industria de hierro a nivel mundial. Una característica de las junior es que definen el recurso, exploran hasta cierto punto y luego venden a las grandes, porque no tienen capacidad de construir y operar una mina. No lo tienen, y no quieren hacerlo tampoco, porque eso implica que van a demorar en recibir sus inversiones para 10 o 15 años, porque son muy complicados estos proyectos, mientras Río Tinto, BHP y Valley pueden esperar 15 años, pueden invertir U$S 1.000 millones y esperar para tener ganancias. Y una empresa pequeña no. Por lo general venden el recurso, el derecho de minar, y guardan un porcentaje para ellos. Luego están en sus oficinas en Estados Unidos, Londres o donde sea, recibiendo sus ganancias cada año, pero no hacen nada.

-¿Cómo debería ser el esquema de negocios de Aratirí en Uruguay?

-Deberían hacer un estudio comparativo entre Canadá, Australia, tal vez Chile, para saber qué son sus regímenes de canon, y tomar las mejores acciones de cada país. En general, son más o menos iguales. A veces un país como Chile, que quiere promover más la inversión, baja un poquito sus puestos, pero en general son muy parecidos.

-¿A qué ganancias debe aspirar el país?

-Si está fuera completamente del ámbito donde se están moviendo otros países, las empresas van a venir. Por ejemplo, en Guatemala tenía una propuesta, que tenía impuestos sobre la renta y luego una regalía sobre el producto bruto. Dijeron que necesitaban 40% en regalía, pero las empresas no llegaron a invertir, y entonces tuvieron que bajar.

Perfil

Jim Rader trabajó casi 10 años en los sectores de la minería, petróleo y gas natural, enfocado a la responsabilidad social empresarial. Se desempeñó en 30 países para 45 empresas diferentes del sector extractivo en la resolución de conflictos, el análisis de los riesgos sociales, el diseño del proceso de consulta pública, las relaciones entre las partes interesadas y el análisis y capacitación del sector energético. Actualmente es el director principal de Avanzar Consulting (Canada) Ltd. y reside en Vancouver, Canadá.

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